"A mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te
amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. No temas, porque yo
estoy contigo" Isaías 43:4, 5.
Según Cari Rogers, el problema que interfiere en nuestra
autenticidad, o congruencia, es que hay un punto en la vida en el que empezamos
a dejar que la “mirada del otro” pese más en nosotros que nuestro propio fuero
íntimo, porque no podemos soportar la desaprobación de los demás.
Entonces, el
camino de la sanidad interna, del retorno a la autenticidad, será aprender a
aceptarnos a nosotros mismos incondicionalmente y aprender a aceptar a los
demás de esta manera.




